viernes, 13 de febrero de 2009
ESTAR EN PELOTAS
es como estar sentado en un autobús de pongamos Singapur gritando mierda en español y tragar saliva al ver que no muy lejos alguien te observa y entiende cada palabra de lo que dices.
DEME MEDIO POLLO
Le pillo el gusto a la compraventa de pollos, últimamente. Los domingos me bajo al Navarro y hago la cola y me entretengo mirando la gente y fumando de un puro suave de mi cosecha. A esa hora el ambiente es agradable. Los gitanos están cerrando sus puestos del rastro, andan a gritos para que dejes paso a su furgoneta y los que no ,se ponen en la esquina a vacilar y fumar; se ven muchas parejas matando el rato en el rastro entre asalto y asalto; grupos mixtos de borrachines de domingo y de fiesteros de cierre semanal; mucho abuelo solo y mucha abuela sola haciéndose fuerte en la cola; y miradas lascivas. Al menos yo las echo.
Por allí para un tipo sucio y con barbas, más o menos de mi edad. Se tira sobre algún coche aparcado y se revuelca un rato, o se arranca por Camarón o Extremoduro o Héroes del Silencio y pide un cigarrito. O de vez en cuando se levanta y se pone a hablar con la gente de la cola. Le debe parecer al tipo que todos hacemos la cola para hablar con él. Nadie le soporta. Cuando la cola avanza y me pongo a su lado, yo le doy de mi suave puro y él me da palique. Cada domingo. Me cuenta que está solo y que no le quieren ni los gitanos, otro día me enseña sus cicatrices y yo le saco mierda del pelo y de la barba mientras habla porque a él eso le pone muy nervioso. Yo le animo a que grite viva España y arriba el amor y lo hace. Nos reímos a gusto este tipo y yo.
Cuando llego a la puerta de la pollería, me da unos golpes en el hombro y me dice suerte tío eres un tipo muy inteligente. Sólo los locos y los borrachos se dan cuenta y eso me preocupa a veces. Pero no está mal.
Dentro, pollos y gritos y olores y todo el mundo comentando y haciéndole bromas al Navarro, que se ha puesto gordo en navidades y no paran de vacilarle. El se ríe y habla con todos y aún así es capaz de cortar tres pollos enteros por minuto. Luego pago, aplasto la colilla y me voy a casa.
Por allí para un tipo sucio y con barbas, más o menos de mi edad. Se tira sobre algún coche aparcado y se revuelca un rato, o se arranca por Camarón o Extremoduro o Héroes del Silencio y pide un cigarrito. O de vez en cuando se levanta y se pone a hablar con la gente de la cola. Le debe parecer al tipo que todos hacemos la cola para hablar con él. Nadie le soporta. Cuando la cola avanza y me pongo a su lado, yo le doy de mi suave puro y él me da palique. Cada domingo. Me cuenta que está solo y que no le quieren ni los gitanos, otro día me enseña sus cicatrices y yo le saco mierda del pelo y de la barba mientras habla porque a él eso le pone muy nervioso. Yo le animo a que grite viva España y arriba el amor y lo hace. Nos reímos a gusto este tipo y yo.
Cuando llego a la puerta de la pollería, me da unos golpes en el hombro y me dice suerte tío eres un tipo muy inteligente. Sólo los locos y los borrachos se dan cuenta y eso me preocupa a veces. Pero no está mal.
Dentro, pollos y gritos y olores y todo el mundo comentando y haciéndole bromas al Navarro, que se ha puesto gordo en navidades y no paran de vacilarle. El se ríe y habla con todos y aún así es capaz de cortar tres pollos enteros por minuto. Luego pago, aplasto la colilla y me voy a casa.
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