- ¡Ehhh! P-p-pero.. ¡¡¡Ehhh!!!
Y todavía escupiendo tierra veía, ya muy lejos, la estela de polvo que el todoterreno iba levantando. 72 horas de secuestro y una patada en culo, eso era todo lo que tenía. Genial. Total, que así acabé: desorientado, algo magullado, desgañitándome en medio de un rebaño ovejas. Pero por dios! Qué pelo tan suave tienen estas hijas de puta...
- ¡¡Ehhhh!! ¡¡Volved aquí!!
¡Vaya cabronazos! Después de entrar en mi casa, de sacarme de la cama a punta de pistola, después de hacerme viajar en el maletero, de amordazarme en aquel sótano viéndoles fumar, y reirse, y beber, e incluso ju-gar-al-cin-qui-llo! ... ¡¡Despuesinclusodehacermellorar!! ¡Coño ya! ... ¿no vienen y me dicen que mira que tal y tumba y que nos vas a perdonar pero te hemos confundido con otra persona? Cabrones. ¡Cabronazos! Porque quién me iba a decir a mi después de todo, que yo...
- Yo Había empezado a quereros... joooder.
Me cago en Estocolmo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario