martes, 9 de diciembre de 2008

20 PULGADAS

esta historia es tan real como tu puta vida. hace 24 horas que perdí a mi mejor amigo. vale, hubo otros antés que él: Hernán, Iñaki, Jaime, Óscar, Patricia, Usoa, Tiago, Aaron, Susana... pero a mi solo me importaba él.


todo empezó cuando cumplí los 21 y a mi padre un buen día se le hincharon las pelotas. dejó de darme pasta, me dijo Que te jodan haz algo de provecho con tu vida. yo vivo en fuenlabrada y por aquel entonces me tiraba a un par de coñitos universitarios en las residencias del campus. buen rollo.


gracias papá, a ver cómo me pago ahora los 57 putos napos del abono de transportes.


se lo comenté a mi amigo y fue el primero que me habló de los Saltadores. me dice No hay problema, tio, vamos a saltar. no nos iba mal, metrosur no estaba muy controlado al principio y era fácil. había tres revisores en la linea y controlábamos sus rondas. además uno era colega. de vez en cuando le invitábamos a unos macas y hacía la vista gorda cuando pasábamos por allí. buena gente.


la comunidad de madrid nos puso mamparas al año siguiente, pero aprendimos a abrirlas. lanzábamos la mochila al otro lado y cortábamos el sensor de movimiento. fácil no? todo se complicó tras el 11M. esperanza redobló la vigilancia en la ciudad. más seguritas más cámaras más mamparas y sobre todo más palizas a los saltadores. nos movíamos en grupos de quince, saltábamos todos a la vez y corríamos escaleras abajo escapando de los seguritas. si alguno se ponía gilipollas éramos quince cabrones dispuestos a dar patadas. nadie nos tocaba un pelo.


ahi va una verdad: seguir vivo cuesta más pasta cada año que pasa.


y anoche mi padre va y me echa de casa. yo tenía un negocio a medias con mi amigo, huevos de paqui. vale, mi padre los encuentra y el resto os lo imagináis. vamos por la noche a recuperar los putos huevos. no se si fue mi padre el que llamó cuando nos escuchó entrar o si fue pura casualidad, pero resulta que nos damos de frente con los monos cuando salimos del portal. le grito a mi amigo Corre cabronazo y como cabronazos que corrimos cuesta arriba. llegamos a la boca de metro sin mirar atrás y aterrizamos en el vestíbulo. yo salto primero y me lanzo escaleras abajo. ingrávido. esperé un minuto abajo y mi amigo no venía. conté creo que hasta cinco minutos, y no agunaté.


esperanza había tomado la decisión de subir 20 pulgadas la barra de acceso. lo justo para convertir un salto fácil en un salto acrobático. zorra. regreso al vestíbulo mezclándome entre la gente que acaba de bajar del tren, pensando Joder tío perdemos el último metro. arriba hay jaleo. aparto a codazos a los que estan allí parados y le veo.mierda mierda mierda.


iba tan rápido cuando saltó que ni siquiera se apoyó en las máquinas. un error de cálculo: su pie se engancha con la barra, 20 pulgadas arriba. se abrió la cabeza contra el suelo y la seguridad ciudadana se cobra otra victíma. me acerco, cojo la bolsa con los huevos y me esfumo. no quería responder preguntas.


esta historia es tan real como tu puta vida.

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